miércoles 15 de abril de 2009

Entrevista Picado – De Blas

“Hay que perseguir una atmósfera a pesar de los avatares constructivos”

María José de Blas y Rubén Picado, ambos arquitectos por la ETSAM, fundan el estudio Picado -De Blas Arquitectos en 1991 en Madrid. Los concursos de Ideas mueven el estudio y compatibilizan su trabajo con la docencia siendo profesores de Proyectos en el CEU y la Universidad Europea de Madrid respectivamente. Su obra ha recibido múltiples galardones como el Premio del Ayuntamiento de Madrid, Premio PaD, Premio Enor, Premio Nacional Piedra o el Premio Saloni.

¿Por qué quisisteis ser arquitectos?

Una amiga nuestra psicoanalista nos dejó caer un día que proyectar era un síntoma. La verdad es que como aún no conocemos el origen, lo necesitamos y vivimos envueltos en esta realidad… que todavía nos ilusiona.

Fundasteis el estudio en 1991. ¿Qué recordáis de los inicios y cómo ha evolucionado el despacho en estos años?

Acabamos en un momento tan incierto como el actual y lo que ambas etapas tienen en común es la ilusión por seguir intentando vivir como pensamos. Sinceramente ha cambiado muy poco, sigue siendo un estudio pequeño porque creemos que esta escala permite el seguimiento cercano de todos los proyectos en los que nos involucramos. Las ideas crecen unas sobre otras envueltas en las pasiones y obsesiones de las vivencias de cada día. Esa cercanía al proyecto sigue viva y creemos que limita el crecimiento a favor de la calidad de lo que se produce. El cambio más evidente es la informática, pero como ocurre con cualquier herramienta, se trata sólo de un potente medio, que no puede suplantar el verdadero instrumento de pensamiento que para nosotros es el dibujo, el croquis.

En Madrid, estudios jóvenes como el vuestro cada vez ganan más proyectos importantes, como es el caso de Ecosistema Urbano, Amid 09, FAM, Izaskun Chinchilla, Andrés Jaque, Eduardo Belzunce o Manuel Ocaña. ¿Creéis que se está produciendo un cambio de régimen?

Son unos excelentes compañeros de los que se puede aprender mucho. No creo que sea una generación homogénea, precisamente lo interesante de todos ellos es cómo afrontan los proyectos, con valentía y crítica, de forma muy personal. Esa diversidad enriquece el escenario en el que estamos y gracias a esa actitud ‘dicen’ que la salud de nuestro colectivo es muy buena. Si los estamentos públicos apoyaran realmente algo más el perfil de estos estudios en lugar de favorecer sólo a las grandes empresas, la innovación no sería sólo una posición moral y altruista, produciendo con seguridad una enriquecedora ‘forma de mirar’ de esta generación que cambiaría nuestros entornos urbanos.

La monografía sobre vuestro estudio publicada por Excepto (nº16) se titulaba: Geometría, escala y color. Además de investigar sobre estas tres variables, ¿qué valores arquitectónicos se mantienen en vuestros proyectos?

Desde que Fisac nos contó que la definición de arquitectura que más le interesaba era la de Lao Tse cuando la describía como ‘un trozo de aire humanizado’, hemos intentado siempre que este valor se mantuviera a pesar de los avatares que sufre todo proceso constructivo... perseguir una atmósfera.

¿Qué importancia tiene la innovación en vuestro estudio?

Cada proyecto es un prototipo, hacemos proyectos, no productos, porque pensamos que habitar un espacio es una experiencia muy emocionante y queremos indagar en ese campo mientras podamos. Un buen cocinero no puede dejar de pensar en platos nuevos mientras perfecciona los clásicos.

Vuestro proyecto del Decanato para el Campus de la Justicia de Madrid asume la geometría circular del Campus y propone lugares de descanso. ¿Qué caracterizará a las tres piezas en las que se divide el proyecto?

Es el proyecto en el que estamos ahora embarcados. Su condición radio concéntrica la manipulamos para producir en su interior un espacio en espiral con pequeños patios. Su fachada es una gran lámpara de elementos redondos, como una piel traslúcida que se va definiendo con una densidad variable según diversos parámetros físicos.

1. La piel: Como un fanal, la piel translúcida que tamiza la entrada de luz natural queda troquelada mediante huecos transparentes y circulares que, a modo de ‘píxeles’, responden a una pauta seriada que se intensifica en la zona norte y se minimiza en la sur. De esta forma, la piel se comporta como una celosía que facilita la permeabilidad desde el interior, mientras que su contorno cilíndrico se desdibuja al exterior gracias a la textura dinámica y cambiante de los reflejos, las transparencias y los colores diluidos de su interior que puedes apreciarse a través de cada hueco, como si se tratase de un organismo vivo.

2. El núcleo: Este espacio se intuye desde el acceso en planta baja como un ‘artefacto’ dispuesto en torno al anillo de patios interior, queda dividido en tres sectores circulares exactamente iguales (120º) desde los que se accede rápidamente en cada uno de los niveles a los tres grandes núcleos de comunicación (escaleras + ascensores + aseos). La existencia de espacios a doble altura que se van concatenando en espiral hasta la cubierta hacen que esta atmósfera continua sea muy representativa.

3. El anillo de patios: Es el gran vacío central que ordena y articula la actividad en el interior del edificio, dotando a todos los espacios interiores de escala y de luz. Gracias a su configuración circular, los recorridos destinados a las comunicaciones horizontales funcionan a modo de deambulatorios en torno a los patios, dotando a los espacios de luz natural. Estructuralmente, el anillo se fracciona según un módulo angular de 17º, de forma que los patios van abriéndose de forma contrapeada hacia el interior o hacia el anillo exterior, dotando de coherencia y de cierto carácter dinámico al núcleo interno del Decanato.

Uno de vuestros últimos concursos ganados es el del futuro estadio de hockey para Madrid 2016. ¿Cómo será esta instalación deportiva?

Un concepto matemático que es capaz de generar un plano cinemático como la CINTA de MOEBIUS nos produjo la curiosidad de indagar con esta forma geométrica para este proyecto. Tras su análisis para llegar a una escala y proporción correcta a la ciudad podemos afirmar que en este caso existe la coincidencia entre sentimiento y expresión, "seducción sin engaño".
Lo que se plantea en este nuevo recinto deportivo es la respuesta a la acción del movimiento propio de un campo de hockey. Esa disposición anular se resuelve con una geometría cinemática que se presenta como una gran cinta continua que se pliega y emerge sucesivamente generando espacios abiertos a la ciudad, asomándose al cielo de Madrid detrás de los árboles.

Esta cinta es una superficie con un solo lado y un solo componente de contorno. Su propiedad matemática de ser una superficie reglada, hace factible su construcción por nervaduras. La cinta-estructura se desarrolla en un ancho de banda unitario, en nuestro caso es de 21,5 m de ancho por 550 de largo para dar respuesta al programa de graderío propuesto. Se repliega y se abre en la zona de acceso dejando ver lo que ocurre en el interior mostrando con sus nervios su geometría. En uno de sus lados se levanta de forma ostentosa dejando ver los árboles detrás de ella y consiguiendo una cubierta para una zona de gradas sobre el terreno más naturales. Este lado Oeste, hace de parasol de la pista y permite la colocación de los focos de iluminación nocturna a una altura suficiente.

En otra escala está vuestra premiada guardería en Arganda del Rey (Madrid). ¿Qué importancia tiene la geometría y el color en este espacio?

La relación de un niño de 0 a 3 años con su entorno se puede vincular con la geometría circular. El vientre de la madre, los objetos o juegos más cotidianos, se resuelven con esa ley curva. Si les dejas solos tienden a trabajar en círculo, en corro… la disciplina es ¡ponerse a la fila!. El espacio que mejor podía acoger a los pequeños se podía describir dentro de esa geometría circular. Decidimos investigar en la tipología, aplicando otra vez el procedimiento inverso de pensar en lo particular para adaptar a ello el programa general. Sistemáticamente diseñamos una trama a modo de pentagrama, donde situamos las células que, en este caso, son habitáculos pareados que compartían los aseos con la sala de vigilancia dónde se situaba el tutor. El círculo por su condición, permitía un control absoluto del espacio desde un solo punto provocando así la ubicación central del adulto. El plano de planta del proyecto aparentaba aleatoriedad pero al basarse en una trama geométrica ordenada, permitió dibujar un sencillo mapa de centros, localizados en los cruces de una cuadrícula. Esa simplificación geométrica permitió el entendimiento de todos en obra. Al explicarlo era como si se revelara la clave de un mensaje cifrado.

La conexión de las aulas con el exterior se hizo a través de unos grandes vidrios planos para no deformar las vistas y abaratar su coste. No podía abrirse tanto como para perder la condición de protección que proporciona el círculo, ni tampoco tan cerrados como para no relacionarse correctamente con el exterior o con el aula contigua. Las aulas, al estar pareadas permiten con los ventanales una interacción entre los niños, se pueden ver y saludar, situación imposible con una disposición tradicional de aulas adosadas. Cada ventanal orientado a Sur, tiene un voladizo que a la vez actúa de porche y es la continuación del corredor interior que, protegido de la lluvia, se concibió como un espacio polivalente sinuoso puesto que las circunferencias de las aulas no están alineadas en la trama. Crea un efecto especial pues no se percibe el final del corredor y las sucesivas entradas de luz natural lo van cualificando. Aquí los cilindros están en hormigón visto, es un espacio convexo que los niños intuyen como un exterior aún cuando es un espacio cubierto. Para seguir con el juego de sensaciones se decidió que la orientación del edificio tuviera el patio hacia el oeste, así se entra hacia la luz por la mañana y se sale hacia la luz por la tarde… Partiendo, además, de la base que los niños son cognitivamente afines a los colores se mantuvo el hormigón en todo lo convexo y el color en todo cóncavo, en todo lo que protege. El sentimiento de protección está íntimamente unido al miedo. La aventura de lo desconocido deben descubrirla fuera de sus “cabañas”, dentro se les enseñará a pensar, que es jugar. Era muy importante usar materiales “amables al tacto” ya que es el sentido más desarrollado en los niños de 0 a 3 años. No queríamos terminar esta entrevista sin nombrar a los arquitectos jóvenes que están colaborado en estos dos últimos proyectos aún sin construir, son Jorge Frías Montes y Ayda Muñoz de Santos, que junto a otros técnicos, están haciendo posible que sea una realidad.

jueves 4 de diciembre de 2008

“Es crucial hacer arquitecturas que tengan relación con la situación, con el lugar y con el contexto”


Benedetta Tagliabue (Milan, 1963) se licenció en 1989 en el Istituto Universitario di Architettura di Venezia y desde el 2000 es profesora invitada de la ETSAB. En 1991 se asoció con Enric Miralles y juntos fundaron el estudio Miralles Tagliabue EMBT, que ha firmado algunos de los edificios más representativos de la Barcelona actual, como es el Mercado de Santa Caterina y la nueva sede para Gas Natural.

Estudiaste historia… ¿Por qué el salto a la arquitectura?

Me matriculé en la Universidad de Venecia porque era una universidad de arquitectura fantástica, pero en esa época había unos profesores quizás demasiado académicos. Los mejores profesores eran todos los del departamento de historia, entre los cuales el jefe era Manfredo Tafuri. Había mucha gente muy interesante y por eso me puse a estudiar en el departamento de historia, si bien después ya decidí que quería ser arquitecto. Quizás Venecia no daba la posibilidad de preparar bien a un arquitecto y me fui de la ciudad, estudié fuera y volví a decirle a Tafuri que había decidido ser arquitecto y no historiadora, y él me dijo que me auguraba una muy buena vida.

En 1987 fuiste a Nueva York a preparar la tesis en la Cooper Union School of Arquitecture, elección que marcaría tu vida profesional y personal al conocer a Enric Miralles con el que formarías el estudio EMBT ¿qué recuerdas de estos inicios?

Tras un curso de verano en Salzburg, decidí ir a Nueva York a hacer mi final de carrera para la Universidad de Venecia con un tutor de la Cooper Union y bajo la protección de John Heiduk. Ese fue un periodo lleno de cosas, de muchísimas experiencias que han marcado mucho mi vida profesional y, sobre todo al final, como sorpresa, porque conocí a Enric Miralles y no sólo tuvimos un contacto profesional importante sino que empezamos una vida personal juntos y claro… eso fue un cambio en mi vida.

El estudio trata de mantener el espíritu de los atelier artesanales, ¿qué importancia juega el contexto?

Para Miralles su vida era su profesión, la arquitectura. Vivir con él era compartir cada momento y sentir la aventura de hacer arquitectura de otra manera, de una forma para descubrir, siempre nueva. Siempre había una fuerte relación con saber hacer las cosas de una manera artesanal, valorar la capacidad de los artesanos suponía también valorar parte de nuestro trabajo ya que en la época era como algo muy “hecho en casa”, con poca gente, dibujos a mano y realmente basándonos en la seriedad de lo que hacíamos. Y en todo esto, el contexto siempre ha sido fundamental: casi como cuando en una sastrería se hacían los vestidos a medida, la arquitectura que se hacía en nuestro estudio muy claramente era una arquitectura totalmente a medida. Real-mente el modelo salía de la condición, de la situación y entonces cada proyecto era diferente. Y esta es nuestra manera de trabajar, así seguimos, aunque la manera de trabajar hoy en día sea muy diferente por la presencia de unas maquinarias y de unas soluciones tecnológicas que hace 20 años no se podían ni imaginar.

En EMBT también realizáis diseños, rehabilitación, proyectos en los espacios públicos ¿para ser un buen arquitecto hay que tener versatilidad?

Me gusta pensar que la figura del arquitecto es la figura de la persona que pone juntos todos los temas complejos que hacen una arquitectura o que puede hacer habitable un espacio o que puede hacer una situación mejor. Es por eso que el arquitecto considero que es mejor que no tenga una verdadera especialidad y que sea capaz de hacer trabajar a su alrededor especialistas diferentes.

En Hamburgo habéis llevado a cabo el espacio público Hafencity ¿cómo os habéis planteado regenerar el puerto de esta ciudad alemana?

Nosotros hemos propuesto en uno de los concursos que se hacían para mejorar la ciudad, transformar los espacios del puerto en unos espacios más humanos. El espacio de un puerto es un espacio para barcos, pero al mismo tiempo que ahora que es ciudad, tiene que llevar a la gente muy cerca del agua, tiene que hacer que estos paseos sean divertidos. Nuestra filosofía ha sido esto: cómo transformar un espacio de barcos en un espacio para la gente. Y esto significa también mover el espacio, que le pasen muchas cosas, hacer desaparecer el miedo al agua. Ahora ya se ven una serie de plazas que flotan en el agua y se llega a estas plazas a través de otras plazas con muchas gradas y todos los espacios públicos están llevando a la gente cerca del agua, en contacto con ella.

¿Qué valores arquitectónicos consideras que se han mantenido intactos en tu trabajo a lo largo de los años?

Todo de lo que hemos hablado anteriormente se ha mantenido intacto, y no sólo eso sino que vas profundizando. El tema de hacer arquitecturas que tienen una relación con la situación, con el lugar, con el contexto, es fundamental y lo seguimos en todos los proyectos que estamos haciendo.

Hace años en una entrevista afirmaste que la arquitectura que buscas es “una arquitectura nunca vista, nunca repetimos un modelo” ¿cómo se consigue este propósito?

Se consigue con mucho esfuerzo porque esto significa intentar hacer cada vez algo nuevo y entonces no tienes esta comodidad de repetir las cosas y eso supone un esfuerzo importantísimo. Esto se basa en hacer experimentos cada vez que haces un proyecto nuevo y cada vez probar de hacer algo más en relación a lo que tienes, y darse cuenta que realmente cada situación con la que te encuentras es diferente porque no hay una situación igual nunca. También es más divertido, consigues no aburrirte nunca con tu trabajo.

¿Qué ha cambiado en la arquitectura y en los arquitectos de Barcelona en los últimos cinco años?

El cambio es brutal, veo que hay una arquitectura rapidísima, una información rapidísima, que antes no teníamos, una capacidad de producir a través de las nuevas maquinarias muy inmediata. Esto está llevando, por ejemplo, a que gente muy joven, arquitectos de 30 años o incluso menos, están llegando a hacer propuestas muy interesantes, muy novedosas, y están empezando a construir. Estamos en un periodo especial donde se está haciendo un cambio generacional fortísimo y hay que estar muy atentos porque es un momento en que se están revolucionando las cosas, además los valores están cambiando. Por ejemplo, todo el valor de hacer una arquitectura más en relación a la energía, a la ecología, eso es ahora fundamental.

Además del Mercado de Santa Caterina, vuestra obra de gran impacto en la ciudad de Barcelona ha sido la nueva sede de Gas Natural ¿cómo se traduce la intención de un edificio como ser vivo que reacciona a los impulsos exteriores en arquitectura?

Si consideras que el edificio que estás haciendo es un edificio en relación al entorno, el edificio tiene que actuar. Entonces es casi un ser vivo porque tiene que ser capaz de conducir a la gente, de hacer que cree un cierto tipo de sensaciones o sentimientos. El edificio de Gas Natural es un ser vivo en el sentido que el edificio produce un impacto a las personas que lo ven y, además, cambia la estructura del espacio público. Consigue que la gente de la calle entre en el lobby del edificio sin darse cuenta, porque este lobby es una calle pública. Lo que me parece más acertado es que consigue que el espacio público y el espacio privado convivan y lo hagan de una manera muy natural, no tienes que poner ningún cartel que diga a la gente “pase por aquí”.

A los arquitectos estrella siempre se les reclama un cierto desinterés por el ámbito de la vivienda social, en tu caso esta afirmación no podría ser más errónea. El año pasado finalizaste las obras de 48 apartamentos en la periferia de Figueres.

Estoy contentísima de haber hecho estos 48 apartamentos, además hemos hecho 60 apartamentos en el mercado de Santa Caterina que también son para vivienda social. Creo que es interesantísimo trabajar en el mundo de la vivienda, es realmente intentar interpretar la nueva manera de vivir que se necesita. En el caso de Figueres lo que hemos intentado es hacer unos pisos, que son pisos reducidos, porque ya el programa es un programa innovador para gente que empieza a trabajar, a independizarse, pero no pueden quedarse más de cinco años en esos pisos, entonces hemos intentado hacer pisos muy flexibles. Los 40 m2 requeridos por el programa no tienen una división real, quien lo usa puede decidir y una gran ventana permite tener esta unificación con una gran luminosidad.

miércoles 17 de septiembre de 2008

“Nuestros proyectos se fundamentan en la abstracción como sistema de relación espacial”

Los arquitectos Jordi Ros y Jordi Sutrias son arquitectos por la ETSAB y compaginan su actividad profesional con la docencia universitaria. Su trabajo se centra en la obra pública, entendiendo la labor profesional como la combinación de los resultados académicos y el laboratorio de lo real. Sus intereses priorizan valores permanentes, prefieren discutir sobre el lugar que sobre metodologías o sistemas.

¿Por qué quisisteis ser arquitectos?


Jordi Ros: En mi caso no había ni tradición familiar, ni amistades importantes que favorecieran emprender singladuras académicas conjuntas. Podría recurrir a la convención de las buenas calificaciones durante el bachillerato en dibujo y matemáticas. Si añado a ello la previsible candidez que, por aquellas fechas, yo debía tener sobre la noción de arquitectura, debo confesar que no tengo una respuesta precisa que asuma el inicio de una aventura de tamaña trascendencia. Paso palabra. En todo caso creo que en ello hubo más de curiosidad intelectual que de convicción moral.


Jordi Sutrias: Siempre me había despertado interés observar los edificios y saber como se construían. Después de un inicio en otros estudios universitarios me di cuenta de la importancia que tiene ser feliz ejerciendo tu profesión. Y no lo sería si seguía con los estudios iniciados. Después de dos años decidí empezar arquitectura. No me equivoqué y aprendí lo que de pequeño ya me inquietaba que era saber como se construían los edificios.


¿Cómo fueron los inicios de vuestro estudio?


JS: El estudio surgió de la asunción de nuestras limitaciones, como necesidad de complementar nuestros conocimientos, para conseguir unos objetivos comunes. Además los dos estábamos dedicados a la enseñanza en dos campos distintos y con necesidad inevitable de complementarse: proyectos y construcción. El buen entendimiento, el respeto y el reconocimiento de nuestras propias limitaciones nos han llevado a formar el estudio que ya pronto tendrá diez años y que esperamos aumentar con nuevos asociados.


¿Qué valores arquitectónicos se han mantenido intactos en vuestro despacho desde los comienzos a hasta el momento actual?


JS: En nuestros proyectos buscamos la mejor implantación posible, el desarrollo formal ajustado a un estricto programa funcional, la solución constructiva adecuada y respetuosa con el medio ambiente y el ajuste al presupuesto. Otros dos aspectos que nos han interesado mucho son la integración de las estructuras y las instalaciones en el proyecto. Procuramos que acompañen al proceso proyectual desde la fase más inicial.


El grueso de vuestro trabajo se centra en la obra pública. ¿Porqué ese interés? ¿Que caracteriza la administración como cliente?


JR: Utilicemos el ejemplo de una obviedad: La de que la totalidad de las fachadas pertenecen más a la sociedad que las alumbra que a los individuos que habitan tras ellas. No en vano es el conjunto de la sociedad quien las goza o padece. Al promotor público le exigimos esa responsabilidad urbana y le atribuimos esa sensibilidad formal. Algo que a menudo el promotor privado, por su propia naturaleza, ignora... Ni que decir tiene que la historia está repleta de clientes privados con mayor sensibilidad ética y estética que algunas administraciones, pero para nuestra desgracia, nos han presentado a pocos.


Os caracteriza la importancia que le otorgáis al lugar, al encaje de un proyecto en su entorno…


JR: En los años sesenta la arquitectura denominada orgánica se atribuyó una sensibilidad hacia la naturaleza que, en opinión de sus divulgadores, la arquitectura racionalista había obviado. A partir de ahí, parecía que el respeto al lugar exigía mimetizarse con él, extraer de él la forma o, en el peor de los casos, “responderle”. Con el tiempo se demostraría una vez más que calidad en la intervención sobre un lugar suele ser proporcional a la calidad del arquitecto que la ejecuta, con independencia del sistema de relación que establezca entre la obra y su entorno próximo. En nuestro caso vemos en un encargo público la posibilidad de activar un sitio para transformarlo en un lugar. Para ello procuramos empezar el proyecto desde lejos, cuidando especialmente los recorridos de aproximación, de percepción. Nuestros proyectos se fundamentan en la abstracción como sistema de relación espacial entre el edificio y su entorno. Contribuir a la construcción de un espacio urbano a través de la arquitectura pública que proyectamos es para nosotros un tema prioritario. Además, hay que satisfacer el programa del encargo, hacerlo al presupuesto acordado y con verdades constructivas que soporten dignamente el paso del tiempo. Pero eso ya es más fácil. Se aprende antes.


¿El resultado formal sólo se disfruta si es consecuencia de una estudiada tecnología constructiva?


JS: El resultado formal debe ir acompañado de una buena solución tecnológica. Es necesario introducir el detalle constructivo preciso para que nos garantice la forma esencial del proyecto. No nos ha interesado nunca una solución constructiva inadecuada pero que resuelva el aspecto formal, ni un detalle constructivo estándar que no permita mantener el aspecto formal del proyecto.


Ambos combináis vuestra actividad profesional con la docencia universitaria. ¿Qué objetivos os planteáis como profesores y qué beneficios obtenéis?


JS: En construcción, a parte de los conocimientos propios de construcción, siempre he tenido interés en transmitir a mis alumnos tres ideas fundamentales: La primera que la construcción es aplicar el sentido común a un proceso de ejecución con los materiales adecuados, la segunda, que la construcción se aprende realmente cuando construyes y la tercera, que no se debe renunciar nunca al aspecto formal del proyecto por no proyectar una solución constructiva adecuada. El binomio oficio - docencia, que quiere decir también investigación, es un privilegio para nuestro ejercicio profesional. La investigación que se realiza para la enseñanza enriquece al ejercicio profesional al poder ponerlo en práctica y al mismo tiempo la práctica del ejercicio profesional permite transmitir a los alumnos el aspecto más real del ejercicio profesional.


¿En qué consiste la residencia sociosanitaria que habéis realizado en Viladecans?


La residencia sociosanitaria de Can Preciós en Viladecans (Barcelona) comparte con otro proyecto nuestro reciente, el Instituto de Enseñanza Secundaria Angeleta Ferrer un gesto: el de la rotación de 90º de ambos edificios. En el primer caso para favorecer la única posible conexión entre dos parques, que impedía la posición que el planeamiento vigente otorgaba al edificio. En el segundo caso, renunciando a la alineación frontal de fachada a calle en pleno Ensanche de Barcelona, para resolver uno de sus episodios habituales: la medianera. El proyecto de esta residencia está constituido por tres volúmenes laminares que se deslizan en paralelo hasta construir la totalidad de la fachada del solar. Ello permite abrir el ángulo focal a una excelente pineda anexa. Los dos cuerpos laterales, orientados a levante y poniente, contienen en sus cinco plantas sobre pilotis, la totalidad de las habitaciones. El cuerpo central, cuyo prisma compacto emerge desde el subsuelo, contiene servicios comunes y dependencias públicas. El proyecto se aprovecha visualmente de la zona verde pública que se extiende más allá de sus jardines. Es una buena relación de vecindad.
Fruto de un concurso ganado es el edificio para los Juzgados de Olot...
Como suele ser más habitual de lo que desearíamos, el proyecto construido dista del premiado en el concurso. En este caso la modificación en ciernes de la Ley del Poder Judicial se llevó por delante una propuesta articulada con patios, difícilmente compatibles con las prevenciones de flexibilidad futuras. Del proyecto original mantiene el empeño en situar el acceso principal en el interior de la manzana, a mitad de camino de un nuevo recorrido interior que comunicara el Ayuntamiento vecino con equipamientos situados en una topografía superior. La generosa escalera, a modo de pasaje se extiende hacia el interior de los juzgados para ofrecer dos plantas bajas. Una vez más las prioridades para con el lugar se antepusieron. La estructura se llevó a fachada y el programa pudo expandirse a sus anchas.


El Club Natació de Tàrrega y el restaurante con “suites” en Ouarzarte representan emplazamientos y sistemas antagónicos.


Mientras en Tàrrega se prepara la percepción desde cerca, a cota, apropiándose del espacio urbano frontal con el que comparte parcela, en Ouarzazate se construye una aproximación lejana, oblicua, desde la kashba, que recorre el sentido ascendente hasta el bastión de acceso.


Mientras en Tàrrega se eleva la estructura para favorecer la permeabilidad con el espacio urbano próximo, en Ouarzazate, al dictado de la tradición de la arquitectura islámica, se construye un recinto hermético que proteja la intimidad y evite la ostentación. Mientras que en Tàrrega se procura la esbeltez y la ligereza, en sintonía con unas estructuras metálicas que satisfacen las exigencias deportivas, en Ourzazate se utilizan muros en masa de adobe que funden su arquitectura en el paisaje cercano de dunas. Mientras las dependencias en Tàrrega recogen lateralmente la luz a través de unos cerramientos de veladuras, en Ouarzazate un sistema de patios articula los recorridos y garantizan secuencialmente luces y sombras. El azar, o la conjunción de Alá con los Dioses de Olimpo, nos han regalado esa feliz simultaneidad temporal entre ambas construcciones.

“Después de dos décadas de actividad, el valor de la obra global se ha mantenido”

¿Qué es lo que os atrajo de la arquitectura para hacer de ella vuestra profesión?

La posibilidad de trabajar en un entorno creativo.


El estudio fundado en Olot en 1987, ha cumplido dos décadas de actividad. ¿Qué valores arquitectónicos se han mantenido en vuestra arquitectura pese al paso del tiempo?


El valor de la obra global.


Una de vuestras preocupaciones es el encaje de los proyectos en el medio natural. ¿Cuáles consideráis que son las claves y porqué hay tantos proyectos que no tienen en cuenta su entorno?Se trata de saber leer el lugar e interpretarlo. El entorno: medio natural, urbano, pre-existente,… es como un texto que no todos subrayamos ni valoramos ni explicamos de la misma manera.


¿El espacio, la luz y el paisaje son vuestros principales elementos constructivos?


Si, junto a la experiencia que se vive en un momento determinado.


¿Cómo conseguís que cada proyecto tenga sus propias atmósferas?


A partir de los elementos constructivos anteriores unidos a las necesidades programáticas a satisfacer.


Una vez en obra, ¿cuáles son los retos y las dificultades de trasladar el proyecto al terreno real?Un proyecto sobre el papel no es nada. Lo que cuenta es la obra construida, la experiencia que vives cuando lo descubres o simplemente la utilizas. El traslado del papel a la materia requiere la complicidad de quien construye, así como, no perder nunca de vista que una obra, para llegar a tener vida propia, requiere de todos sus elementos, ya sean nimios o principales, que participen conjuntamente en la aspiración de ser una obra global.


¿Qué importancia juega la investigación en la arquitectura?


Lo mismo que en cualquier otra disciplina: es imprescindible.


¿Cómo definiríais el momento actual que atraviesa la arquitectura?


Como lo que pasa en el conjunto de la sociedad: multiplicidad.


En los pasados Premios Ciutat de Barcelona, conseguisteis una mención especial por una biblioteca, hogar de jubilados y espacio interior de manzana en el Barrio de Sant Antoni en Barcelona. ¿Cómo habéis recuperado el espacio interior de la manzana y a la vez dinamizado el conjunto urbano?


Dotando de carácter público esta intervención, haciendo participar arquitectura y espacio público conjuntamente.


Hemos realizado un programa variado, para dinamizar un conjunto urbano, que recupera el espacio interior de manzana. La biblioteca, como puerta, filtra la luz a través de las cajas de las salas de lectura interpuestas entre los dos laterales, y permite al sol entrar por el paso abierto desde la calle hacia el jardín. El hogar de jubilados, en cul de sac, configura el espacio público con su fachada y su patio posterior, y se convierte en elemento de cohesión social al potenciar la relación de los niños que juegan en el patio con la gente mayor que va y viene. Y el propio jardín con árboles, sauló (arena), juegos,… se presenta, por un lado, como una extensión de las salas de lectura de la biblioteca -que propone un espacio con gradas para una utilización más lúdica- y, plantea, por otro, la ilusión de que continúa más allá del hogar de jubilados.


Otra de vuestras últimas obras son las Bodegas Bell-Lloc en Palamós (Girona), finalista en los Premios Saloni de Arquitectura 2008. ¿En qué ha consistido este proyecto en el que la excavación reduce el impacto en el entorno y los consumos energéticos?En encontrar un lugar apropiado para el vino, su elaboración y su participación en un entorno natural específico. Construir una bodega para una producción y consumo de vino privada en un entorno singular, el inicio de un valle, al pie de la montaña de un espacio protegido, es el motor del proyecto. En este entorno aparecen construcciones de distinta índole, incluso una ermita, donde empieza la ladera. En el camino que las une todas ellas aparece un tramo cubierto, deprimido, del que cuelgan, enterradas bajo las viñas, como un peine, las dependencias de la bodega.


No es un recinto único sino una promenade que permite descubrir distintos espacios cuyo recorrido ondulante, en planta y sección, transforma la dimensión de los mismos. Se utiliza la inercia de este entorno excavado para evitar cualquier consumo energético en sus cualidades ambientales, cuya percepción singular, es el resultado de su geometría espacial y sus materiales, el acero y las piedras, que te envuelven en un mundo subterráneo, fresco, aislado, donde poder sentir y degustar otro tempo.


En el ámbito internacional, estáis realizando el proyecto de un crematorio en Hofheide (Bélgica). En este caso el programa parece que obliga a que el espacio esté vinculado estrechamente con la naturaleza. ¿Cómo lo habéis logrado?Introduciendo en el conjunto de espacios todo un deambulatorio en situación de semi-exterior unido a una fuerte componente horizontal que nos vincula al entorno llano de este enclave flamenco. La planicie flamenca presenta un vasto paisaje, y en este punto de Hofheide se forma una suave cuenca pantanosa. En ella el crematorio aparece y la refuerza, propiciando la formación permanente de un pantano de mayores dimensiones y participando de un paseo por el parque que se extiende por todo el ámbito llevando a ambos extremos dos cementerios (uno en hoyos y el otro en nichos).


Deambular para el encuentro, caminar acompañado, recogerse para el consuelo, en un espacio lo más vinculado posible con la naturaleza (para sentir que formamos parte de ella) y preparar la celebración de despedida, sin culto ni cultura preestablecidos, en un espacio que abrigue el llanto, la música, el abrazo o las palabras. Los aspectos más funcionales se sitúan a otro nivel para favorecer los sentimientos anteriores desarrollados en el pabellón de la reunión.

jueves 3 de julio de 2008

Zaragoza reGeneración: claves y síntomas

Santiago Carroquino, José Javier Gallardo, Iñaqui Alday, Alejandro Sanfelipe, Sebastián Cerrejón, Jaime Magén, Julio Clua, Carlos Labarta, Pablo de la Cal y Hans Finner. (Detalle de foto de portda, de izquierda a derecha). Todos ellos son representantes genuinos, que no exclusivos, de la regeneración profesional de Zaragoza que ha conducido y participado desde los estudios de arquitectura en la regeneración urbana evidente. Este documento recoge la conversación de Julio Clúa, Santiago Carroquino y Carlos Labarta, con Félix Arranz, sobre su ciudad, y destaca recorridos, claves y síntomas de dichas regeneraciones.

Zaragoza reGeneración: claves y síntomas
Quizás, como en otras ciudades españolas, sea característico de esta nueva generación, joven pero no tanto, el hecho de sustituir de un modo colectivo, y numeroso, el activo anterior que estaba concentrado en un número muy pequeño de estudios profesionales. En un ambiente antaño axfisiante por extremo (de escasez o de excesos) pero del que afortunadamente han sobrevivido propuestas independientes como las arquitecturas para la universidad del siempre referente y elegante Basilio Tobías o los trabajos elaboradísimos y de fuerte raiz social de Franco y Pemán, junto a los destellos característicamente monumentales de José Manuel Pérez Latorre, ha ido consolidándose en silencio y sin ruido el trabajo y los resultados de esta nueva generación que observa un claro compromiso con los centros académicos y universitarios, una vocación de reconocimiento (frente a una anterior voluntaria o forzada ocultación), una capacidad de atracción y vinculación con estudios profesionales nacionales e internacionales para la propuesta de proyectos significativos en la ciudad y, especialmente, un proyecto visible de relación colectiva y de impulso generacional. Zaragoza ha cambiado más allá de la expo, una clave ineludible, o de las arquitecturas que vinieron de fuera y hoy son propias, y cuenta para seguir evolucionando en una ruta clara y comprometida de siglo XXI con el entusiasmo característico de sus instituciones locales -en especial el Ayuntamiento y la Diputación General- y con una completa regeneración profesional. Zaragoza reserva muchas sorpresas. Una de ellas su propio pasado, de arquitecturas magníficas, incluso humildes, y muy poco conocidas o estudiadas. La nueva generación ha sabido conectar, también, con ese pasado.

Félix Arranz y redacción Grupo Vía


La entrada, elemento esencial
Julio Clúa: “Creo que la percepción de una ciudad queda marcada por su entrada. Ocurre como con los edificios, es muy importante el acceso, cómo se manifiesta al usuario. En el proceso de acceder, se produce una relación química que hace que recordemos de una manera u otra el edificio. Esto no pasa nunca con las salidas. La entrada a la nueva de Zaragoza es la del Oeste. Está jalonada por grandes espacios y edificios de arquitectura selecta. Va a permitir dar un vuelco a la imagen de la ciudad que percibe visitante. De igual forma que en el siglo XIX la llegada del tren hizo trabajar los bordes urbanos; hoy ocurre lo contrario, se están soterrando las vías generando espacios enormes que no existían en los centros de las ciudades. Son áreas de oportunidad.”


Carlos Labarta: “En los últimos veinte años ha cambiado radicalmente el eje de Zaragoza. La ciudad es absolutamente plana, tiene la condición de no poder verse desde arriba, siempre estás ‘dentro de’. En este sentido la manera de de cualificar la entrada es todavía mucho más notable y necesaria que en otras ciudades. En la nueva entrada hay una serie de piezas muy importantes, como la Expo o la estación del AVE.”


Santiago Carroquino: “Se trata de una operación no solamente de recuperación de vías verdes, a las que estamos totalmente de espaldas, ya que hasta hace poco Zaragoza estaba partida por el Ebro. Ahora Zaragoza empieza a ser una gran ciudad en la que se han unido sectores, hasta este momento, inconexos. Hay una cultura arquitectónica creciente en la ciudad, eso es indudable. Se manifiesta en foros, que aún son escasos, guiada por los arquitectos muchas veces, con presencia de estos en los medios de comunicación y, de esta manera, la gente empieza a identificar.”


Las grandes claves

Carlos Labarta: “La primera clave que ha situado la nueva entrada es la estación del AVE. Ese es un hito de la revolución incluso urbana de Zaragoza.”


Julio Clúa: “Estoy de acuerdo con Carlos, la estación es la operación más importante. Genera una secuencia de espacios que ponen en valor un barrio nuevo, la propia Expo 08, la nueva torre del Portillo, el palacio de La Aljafería o la propia estación, y así hasta llegar al cruce con Gran Vía. Ese punto, esquina con Goya, será muy importante en Zaragoza, supondrá el punto de llegada.”
Carlos Labarta: “En la entrada tradicional, la de Madrid, hay una pieza que es el umbráculo de los 60, que hasta ahora no ha sido muy modificada. Allí hay una pieza muy interesante, la de los enlaces. Ha sido muy estudiada. Su cubierta pesa 20 kg por metro cuadrado. Tiene la cualidad de que la construcción construye la imagen estética y constructiva. Hay otra pieza, del mismo arquitecto, que se encuentra en el tercer cinturón, hacia Teruel, son don torres fantásticas de finales de los 60. Este hito, con el nuevo cinturón, ha obtenido otra perspectiva.”


Zonas a destacar
Santiago Carroquino: “Yo el despacho lo tengo al otro lado del puente de piedra. La entrada de más comunicación aragonesa es el eje norte-sur (puente de piedra o puente de Santiago o puente de la Almozara, avda. de los Pirineos…). Esta es una zona de la Zaragoza de los años 70-80 donde se produjo el desarrollo más rápido, donde han aparecido algunas piezas importantes. Atraviesas la ciudad desde la entrada norte y llegas al centro. Yo creo que es una ciudad para recorrerla caminando.”


Julio Clúa: “La perspectiva de Zaragoza está cambiando. Los bordes están difusos. Se tiende a volver otra vez a escalas más pequeñas. Creo que tenemos multitud de posibilidades de planeamiento especial.”


Proyecto de los juzgados
Carlos Labarta: “Me enteré tarde de que este edificio era de Don Alejandro y, además, hace tres o cuatro años tuve ocasión de ir al estudio de De la Sota, que ahora es la fundación. Me sorprendió que estuviera ahí la maqueta grande de lo que el proyecto iba a ser, era muy fiel. Se trata de una pieza que cualifica todo ese entorno. El edificio sorprende a propios y a extraños. Merece la pena verlo. Al entrar, lo que impacta es la percepción de los espacios. Es un ejercicio muy interesante, al igual que ver como juega la fachada con todo el caserío. Hay que destacar también la sinceridad del material.”


La biblioteca
Carlos Labarta: “Es una biblioteca de encuentro, infantil, donde la gente va a leer el periódico y muchos estudiantes a estudiar. Hay un ambiente de mucha utilidad. Su edificio tiene dos piezas, la parte más administrativa y la sala de lectura, con la biblioteca general.”


Arquitectura de Zaragoza
Santiago Carroquino: “Yo creo que la característica más común de todos los arquitectos de Zaragoza es que hacemos una arquitectura de contexto, de tejido. Por eso nadie sabía que estábamos aquí hasta la llegada de la Expo, donde han resurgido todas estas piezas que comentábamos. El 28 de junio, el colegio de arquitectos presenta un plano de paseos por la arquitectura de la ciudad. Se trata de un desplegable con fotos. Estamos hablando de la Zaragoza interior, la de dentro del tercer cinturón, fuera hay una nueva Zaragoza. Por ejemplo, la configuración hidrográfica del Ebro sería otra pieza interior.”


Carlos Labarta: “Hay una parte muy significativa del centro y el eje de la Gran Vía, cuando se convierte en el paseo de Isabel la Católica. Existe una torre de viviendas de un arquitecto que me interesó siempre mucho, José Romero. Encontramos varias piezas a destacar del mismo autor, una es el edificio de viviendas de Isabel la Católica y otra la iglesia del Carmen. Las viviendas podemos considerarlas la pieza de arquitectura residencial de los años 60 hasta hoy más importante. Es una arquitectura por la que no pasa el tiempo, está como se dibujó.”


La reinvención de Zaragoza
Santiago Carroquino: “Hay operaciones muy importantes, como la del Ebro y el anillo verde. Luego contamos con otras ligadas a nuevos monumentos como el campo de fútbol o la plaza de la Romareda actual.”


Carlos Labarta: “La plaza de la Romareda sirve de ventilación de ésta ya que contiene parking subterráneo y es un espacio multicolor que merece la pena ver. Es una de las operaciones urbanas a destacar. La del Ebro ha sido muy lenta, pero como dicen “todo llega y hay muchos arquitectos trabajando en esto.”


Julio Clúa: “Creo que hay mucho casco antiguo que es necesario rehabilitar y reurbanizar. Hay que buscar espacios verdes, instaurar el metro y el tranvía y rediseñar los paseos, un aspecto vertebral para la ciudad.”


Santiago Carroquino: “Hace 5 ó 6 años, se llegó a hacer un concurso de los tres grandes paseos de Zaragoza; Sagasta, Gran Vía y Constitución, que confluyen en la plaza de Aragón. Nosotros ganamos el segundo premio, pero no se llegó a hacer nada. Es necesario darle vida a esto y al casco antiguo”.


Julio Clúa: “En Zaragoza, tenemos la oportunidad de hacer lo que ocurrió en ciudades como Viena, trabajar en circuitos muy cerrados interconectados, como pasó con la aparición del nuevo campo de fútbol o la estación del ave que al final, tienen capacidad para transformar la ciudad.”


Santiago Carroquino: “Estamos viviendo una cultura de relance de la arquitectura de Zaragoza y estamos contribuyendo a impulsar esto. Un buen urbanismo es crucial. Pero no nos tenemos que dejar llevar por el triunfalismo, sino ser conscientes de que estamos haciendo barrios, periferias, donde todos tenemos que pelear el valor arquitectónico. Este salto ha de hacerse de la mano con el colegio, instituciones, etcétera.”


Labor de comunicación
Julio Clúa: “El colegio de arquitectos ha hecho una gran labor, con una preocupación clara de comunicación. El hecho de que hasta hoy no haya habido escuela de Arquitectura en Zaragoza no es excusa, creo que la universidad tendría que implicarse con más intensidad en los temas arquitectónicos.”


Santiago Carroquino: “Estamos en esta línea y tenemos que seguir trabajando en este sentido. Lo que nos falta en esta ciudad es masa crítica, gente hablando de arquitectura. Comienza a haber cada vez más arquitectos, hasta ahora éramos relativamente pocos. También es cierto que el interlocutor municipal nos está ayudando mucho. También faltan medios de comunicación que pongan al alcance de todos la posibilidad de hablar de arquitectura”.


Invitación a la ciudad Los Paseos
Julio Clúa: “El Ebro hay que recorrerlo en los dos sentidos, ambas riberas tienen personalidad propia, monumental o verde, merecen la pena. También hay que hacer un recorrido peatonal para la percepción de la arquitectura de las grandes piezas urbanas, la entrada por el oeste, el corredor de Oliver, el paseo de la Independencia con la plaza del Paraíso y los paseos radiales, el parque del Canal, el espectáculo monumental de la plaza del Pilar, las vías de apertura decimonónicas del casco, etc...


Elementos inesperados
Carlos Labarta: “La pasarela de Manterota es un punto muy recomendable, es fantástico. Además nosotros tuvimos la suerte de estar junto a él en algún tramo de la obra. Es una pieza que ha gustado mucho, se conoce como ‘del voluntariado’. Era un reto con el que Manterota estaba encantado. Para mí, el hecho de bajar al río a ver la ciudad creo que vale la pena. Ahora vamos a poder disfrutar todos de esto, que antes era claramente impensable.”


Santiago Carroquino: “En los planes que hemos comentado antes creo que va a haber una colección de fotos muy buenas de todas las obras dignas de ver, alrededor de 120 piezas, a través de diferentes paseos. Todo esto se ha hecho desde un punto de vista bastante anónimo, que es como trabajamos aquí. Hay mucha gran obra de vivienda, hemos hablado de grandes piezas pero es digno de mencionar este aspecto de la arquitectura.”


Julio Clúa: “En esta gran operación de regeneración urbana no podemos olvidar de ningún modo, sino destacar y agradecer, el papel indiscutible que ha jugado la administración local en sus últimas tres legislaturas. La apuesta por esta transformación, planteada y canalizada por los responsables de la Gerencia de Urbanismo y Oficina del Plan municipales, añadida a la comprensión de los responsables políticos y la inestimable colaboración de Colegios profesionales, técnicos y asociaciones ciudadanas de todo tipo, junto con otras administraciones como el ministerio de Fomento, G.I.F. , R.E.N.F.E. y el Gobierno de Aragón, especialmente desde departamentos como el de educación, cultura y deporte, ha hecho y sigue haciendo posible, el sueño de todos los zaragozanos.”

Entrevista con Julio Clúa, CLC Arquitectos

“Me atrae la capacidad que tienen los arquitectos para transformar las cosas desde la belleza y el significado”

Julio Clúa Martínez (1958, Zaragoza) ejerce como arquitecto con estudio propio en Zaragoza desde el año 1.983. También ejerce como profesor asociado en el Departamento de Proyectos de la Escuela Técnica superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra, donde actualmente es el presidente del Tribunal de Fin de Carrera. A lo largo de su carrera ha recibido varios premios y menciones, entre ellos el “European Aluminium in renovation award 2007” por la rehabilitación de los almacenes Gay. Entre otros muchos proyectos, es el autor de la ordenación del entorno de la estación intermodal del AVE en Zaragoza así como de la reconversión de los pabellones de la Expo 2008.

¿Por qué decidió ser arquitecto?
Por intuición quinceañera. Ahora con 49, volvería a elegir la misma carrera. Además tenía relación familiar con la profesión. Recuerdo que en el momento de decidirme, ya había visitado edificios y arquitectos importantes. Conceptos como luz, materia, espacio o imagen estaban presentes en aquello a lo que quería dedicarme. Otro aspecto que me parecía atractivo es la capacidad que tienen los arquitectos para transformar las cosas desde la belleza y el significado. También me cautivaba la enorme libertad del arquitecto a la hora de afrontar el proyecto y la circunstancia de que la solución fuese múltiple e igualmente válida. Este factor me atraía tanto como el hecho mismo de resolver el problema bajo el sinónimo de un programa o la posibilidad de construir. Cuestiones que me siguen motivando.


¿Qué valores arquitectónicos caracterizan su trabajo durante más de dos décadas?
Siempre he pensado que la arquitectura constituye el soporte mismo de la sociedad, es el factor que posibilita y da lugar a la propia acción humana, y aunque su razón de existencia nace de la necesidad, trasciende el uso hasta llevarlo a la dignidad de arte. Este pensamiento hace que entienda la arquitectura como un servicio, por eso debe ser y creo que es, bella y sensata, no por ello menos creativa o contundente. De hecho, la sociedad nos pide implícitamente a los arquitectos, una mezcla de creatividad, sensatez, invención, poesía y capacidad de coordinación.


¿Qué importancia juega la función práctica en sus proyectos?
Es primordial. Está en la raíz misma del encargo. Y no hay arquitectura, arquitectura construida claro está, sin encargo. Una obra que no funciona o está mal construida no es exactamente arquitectura. La eficacia no es exclusiva de las ingenierías; los edificios deben ser eficaces y satisfacer plenamente las expectativas que produjeron los encargos. Sin embargo hay que añadir que la eficacia del arquitecto no termina en ese punto, sino que comienza desde ese momento. Es la eficacia que no aparece reflejada en la letra de un contrato, ceñido al programa, al presupuesto y al plazo. Es esa eficacia que se logra con nuestro esfuerzo, para que los edificios sean bellos, bien construidos, coherentes con su entorno físico, temporal y cultural, que trasladan al usuario su significado más allá de su forma. Es esa la eficacia que nos permite hacer o no hacer buena arquitectura.


Uno de sus trabajos de mayor repercusión es La Milla Digital, en el entorno de la intermodal. ¿Cuál es el objetivo de este proyecto urbanístico realizado junto con Manuel Castillo?
Este fue un concurso atípico. Se debía hacer prosperar la urbanidad donde no había más que un enorme y bello edificio de hormigón recién erigido entre un millón de m2 vacantes. Los objetivos a conseguir eran numerosos y todos importantes; conseguir la compatibilidad entre la introducción del tercer cinturón con las circulaciones de llegadas y salidas de la propia estación y de la ciudad, la conformación del alzado sur de la ribera del Ebro, la formación del parque de la Almozara y su conexión con el corredor verde de Oliver, la combinación de la implantación de nuevos e importantes equipamientos y del cierre de la “herida” de las vías soterradas para la formación de grandes alzados urbanos que cerrasen como un telón, la imagen trasera del barrio de las Delicias, la implantación del nuevo barrio de la estación, la puesta en valor del Palacio de la Aljafería, el diseño de las plazas de la estación y de la avda. de Navarra. Toda una serie de objetivos de oportunidad que apoyarán la formación de un nuevo centro de ciudad, la “milla digital”, que dará definitivamente a Zaragoza una dimensión multipolar.


Uno de sus proyectos con más repercusión es el edificio de oficinas para la sede administrativa de la compañía Imaginarium en el centro logístico de Pla-Za. ¿En qué consistió este proyecto?
Recomendamos sacar fuera del gran almacén de chapa el espacio de oficinas, buscar el paisaje y la luz, superponerlo al almacén a media altura como un volumen flotante, liviano y transparente, jalonarlo de patios vegetales que introdujesen la luz y alternasen los usos de trabajo con los de ocio, deporte y relación entre los usuarios, sólo así se conseguiría que hiciesen del lugar de trabajo algo propio en un polígono más o menos impersonal.


Zaragoza recuperó uno de sus edificios más emblemáticos, como es el caso de los almacenes Gay. ¿Cómo afrontó esta rehabilitación en la que colaboró ARQ 21?
Se llegó a soluciones que suavizasen el divorcio entre el edificio y su contexto. La primera decisión pasó por la elección de un material pétreo, que debía ser de color “calle Alfonso”, para el que se decidió después de muchas pruebas, el mármol de macael mínimamente abujardado, por su propiedad de ser levemente traslúcido. Otra fue el estudio del módulo que proporciona la casi totalidad de las fachadas de los edificios de la calle Alfonso. Esta modulación, vertical, generó todo un despiece de fachada que sigue el ratio horizontal continuo de la composición a lo largo de toda la calle. Este despiece se resolvió mediante un muro cortina de perfil oculto que es capaz de albergar indistintamente piezas de gran formato de macael o vidrio serigrafiado en el mismo color blanco que el mármol.


Aquello de “en casa del herrero, cuchillo de palo” no es aplicable en su caso, ya que son los arquitectos de su propio despacho, seleccionado para los FAD 2002.
Decidimos darle un homenaje a Alejandro de la Sota (autor de la reforma) y estructuramos los usos con respeto absoluto a los espacios sugeridos por la disposición estructural, con particiones vidriadas, elementos correderos, puesta en valor de los lucernarios impresos y respeto absoluto a la fachada original del edificio. A partir de ahí, solo hubo que proponer dos cajas flotantes de chapa blanca inscritas en el Calatorao que discurren desde el acceso hasta el final del estudio permitiendo el correcto aislamiento del conjunto. La experiencia fue positiva y de ella solo cabe inferir algo bastante obvio, para obtener un buen resultado en cuanto a calidad arquitectónica, es preciso que el profesional sea arquitecto, cliente y usuario casi al mismo tiempo.

lunes 9 de junio de 2008

Jose María Torres Nadal

Jose María Torres Nadal (Cieza, 1947), titulado en la ETSA de Barcelona en 1973, obtuvo el título de Doctor en 1986. En 1997 se hizo cargo de la Dirección del Departamento de Proyectos de la Universidad de Alicante, del cual es catedrático desde 1999. Desde 1983 es editor y director de la colección de libros Arquilecturas. Ha recibido diversos premios y ha sido invitado a distintas Universidades de Europa y América.

“Me pregunto si a fuerza de ser arquitecto, no me estoy volviendo arquitecto”

Jose García Osorio


¿Qué le llevó a querer ser arquitecto?
Es difícil precisar lo que estuvo en el origen de una decisión que se toma en un momento tan temprano. Recuerdo vagamente un sentimiento vinculado a la entidad social que yo le atribuía a la arquitectura y que tuvo y tiene mucho que ver con mi entendimiento de lo democrático y de lo político en tanto que factor constructivo de la libertad. Supongo que había además una percepción muy vaga y difusa de lo creativo, que no es sino otra forma de libertad. Pero a efectos de responder ahora acerca de lo que es a su vez lejano, lo que me interesa es la sistemática repetición y construcción en uno mismo de la idea de “querer ser” y que explicaría en una frase que más o menso sería esta: “Me pregunto si a fuerza de ser arquitecto, no me estoy volviendo arquitecto.”

¿Qué valores arquitectónicos se mantienen en su proceder a lo largo de estas décadas como profesional?
La idea de ir más allá. Más allá de la arquitectura misma. Entenderla como una práctica que anticipa la vida de lo que sucederá luego. Este “contexto del tiempo” siempre me ha impulsado a encontrar vínculos entre lo que la cultura proporciona como datos de hoy y saber que mañana serán distintos. Esta permeabilidad y elasticidad mental que propone categorías abiertas me parece que es algo que vincula lo que hice hace 30 años con lo que hago ahora. Si Robert Venturi me escribió aquel famoso fax, fue porque entendió y le atrajo sin conocerme, que esta movilidad mental era algo real en mi trabajo. Pero por ser más especifico, hay un factor de realidad en lo que hago que ha tenido que ver con lo que he fijado como “la condición figurativa del proyecto “y que me ha obligado a estar atento a la realidad como una experiencia inteligente. Seguramente por eso me gusta tanto la acepción de F.G.L del trabajo como inspiración frente a la idea de imaginación.

Que los proyectos se integren en la ciudad y sean capaces de generar vida urbana es una de sus preocupaciones. ¿Cuáles son las claves ?
Que la distancia entre esa figura que es el proyecto y el fondo en el que se sitúa, que es el hecho y las situaciones súrbanas a las que alude, sea corta. La subjetividad creativa, el C.V. de cada uno, los entramados culturales…..están incluidos en esa distancia pero no deben aparecer. El proyecto es la valoración técnica de esa distancia. Y cuanto más corta, cuanto más próxima sea la realidad que construye el proyecto y la realidad como experiencia inteligente a la que se refiere, más vivo será el proyecto. Esta condición especifica del proyecto que resuelve algo y que busca ser lo idóneo y que al hacerlo elabora continuamente material arquitectónico nuevo, es todo lo contrario de lo que hace la producción generalista basada en los iconos, incluso los iconos modificados y adaptados a la actualidad, de la arquitectura moderna.

¿Qué importancia juega la investigación en arquitectura?
Toda. Y voy a explicarlo en detalle porque es una cuestión clave. Por un lado están los datos que proceden del trabajo de redefinición de los modelos arquitectónicos para que generen nuevos iconos que permitan hablar de la sostenibilidad como la cuestión central del cambio de paradigma. La resistencia de la arquitectura a generar nuevos prototipos arquitectónicos que desarrollen esta condición iconográfica entorno a esa ideología es tremenda.


Por otro lado lo que he llamado la realidad como una experiencia inteligente o la cultura de la calle. Es decir, tal como lo entiendo, el factor que vincula la inspiración personal con el conocimiento especifico de una arquitectura que busca salirse de las categorías que tradicionalmente la han definido: lugar, espacio, forma, materia, pieles etc.


En tercer lugar la insistencia de que la investigación es una corresponsabilidad compartida entre entidades oficiales y privadas: nosotros debemos producirla y ellos deben aceptarla. Y viceversa: las empresas privadas y oficiales deben promover espacios de investigación y de trabajo, y hacerlo descodificando la idea de que lo nuevo es solo una repetición, brillante pero sin sustancia, de lo ya conocido.


Es cierto que estamos en un estadio de transición y que la definición avanzada de las nuevas categorías de nuestro trabajo necesita determinaciones de muy distinto tipo: científicas, graficas, visuales etc. para fijar un conocimiento arquitectónico específico y nuevo. Y también es cierto que la acumulación de ellas puede generar resultados confusos, propios de los momentos de transición. Pero este balbuceo es imprescindible empezar a desarrollarlo, a pesar de resultados contradictorios e inesperados. Es más, ese riesgo debe ser asumido si se quiere ir más allá y evitar esa definición tautológica y esa insistencia endogámica y constantemente autorreferente de la arquitectura.


¿Qué intenta transmitir a los alumnos mediante la actividad como docente?
Internet ha dejado fuera de juego y ha cambiado las reglas del concepto de conocimiento que procede de categorías como la edad y la experiencia. La cultura contemporánea esta redefiniendo continuamente los nuevos modelos “profesionales”: hoy un hacker de 17 años puede bloquear los sistemas informáticos de entidades financieras o políticas. Esto obliga, a quien quiera valorar esta realidad, a redefinir los roles de lo que significa la transmisión del conocimiento. Este es hoy una corresponsabilidad compartida entre quien enseña y quien es enseñado. Y este es un sentimiento a transmitir. Esta corresponsabilidad creativa en la docencia del Proyecto Arquitectonico obliga a valorar como algo único para el alumno la elaboración de un “pensamiento propio”, la adquisición de una autonomía intelectual que he llamado el Proyecto Teórico Personal como necesidad de algo a construir durante la carrera: los datos que proceden a la vez de elaboraciones propias acerca del cambio del conocimiento especifico de arquitectura, y los datos culturales que construyen el autoperfil de un nuevo sujeto y por tanto un nuevo profesional.


El Auditorio Vila Joiosa tiene como objetivo ser un proyecto público generador de espacio público. ¿Cómo se ha conseguido esta meta?
El Auditorio de La Vila es el cuarto de una serie de proyectos de concurso sobre el tema del Auditorio. El de Murcia, el de Bilbao, el de Salamanca y el de La Vila. Un Auditorio es un volumen muy grande ciego colocado en la ciudad. La idea que han recorrido y fijado de manera distinta estos cuatro proyectos ha sido cómo redefinir su condición de ser una parte del entramando social urbano, cómo incorporar datos más contextuales que los que proceden exclusivamente de ese programa y de la condición “gigantesca” de estos proyectos, y cómo generar situaciones arquitectónicas más vinculadas al uso cotidiano que al uso excepcional. Aquí la potencia de toda una planta que se desarrolló en Bilbao se transforma en un brazo que rodea el programa principal y genera un sitio que antecede física y emocionalmente al espacio interior. Ese sitio puede y creo que debe adquirir condición de espacio público con el uso; es el espacio exterior específico del proyecto: como los huertos del CDT o los patios de Orihuela …


El auditorio reconstruye la imagen de la montaña. ¿Qué materiales se han utilizado y qué criterios de sostenibilidad se han aplicado?
No era una intención directa el que pareciera una montaña. Si era una intención directa el que la forma se apartara de las cajas (odiosa palabra) o de ese imaginario tan repetitivo que renuncia elaborar proyecciones formales más complejas, por una simple cuestión de comodidad y de renuncia. El plástico que lo recubre por entero es delgado, pesa poco y es sostenible. Cubrir con él todo el programa y aceptar que el biselado de las uniones generaba una indefinición del plano, parecía un buen camino a seguir en esta idea de encontrar nuevos imaginarios… o al menos imaginarios que generen situaciones formales en transición.